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22-5-2015|17:08|Jurados populares Cindy Simmons Entrevistas

“El poder del sistema legal tiene que emanar del pueblo”

Para la penalista estadounidense Cindy Simmons las personas tienen que adueñarse de la Justicia y los jurados populares son clave en este proceso. Para disertar sobre esto visitó a la Argentina y participó del III Congreso Internacional de Juicios por Jurados. Antes, conversó con Infojus Noticias sobre las relaciones de poder en la Justicia, la responsabilidad de los jueces a la hora de llevar a cabo un juicio de estas características y la necesidad de campañas públicas y educativas.

  • Fotos: Mariano Armagno
Por: Emiliano Gullo

La especialista en Derecho Penal Cindy Simmons casi no deja terminar la primera pregunta de la entrevista conInfojus para adelantarse a remarcar la importancia de los jurados populares: “Adueñarse de la Justicia. De eso se trata. El poder del sistema legal debe legitimarse desde las bases, tiene que emanar del pueblo”. Invitada al III Congreso Internacional de Juicio por Jurado, que comenzó el 12 y se prolongó hasta el 15 de mayo en Neuquén, Simmons llegó por primera vez a la Argentina para disertar junto a otros especialistas.

Simmons tiene además una vasta experiencia en el periodismo político y judicial de su país. Junto a otros autores publicó, en 2010, “El Jurado y la Democracia: cómo la discusión en el jurado promueve el compromiso civil y la participación política”, una obra que se volvió referencia fundamental en el tema. Actualmente es profesora de Derecho a la Información en la Universidad de Pennsylvania y consultora de distintas instituciones relacionadas a participación civil en la Justicia.

- ¿Por qué es importante que la gente común forme parte en las decisiones de la Justicia? 

- En primer lugar para adueñarse de ella. Si se busca fortalecer la democracia, la gente tiene que estar involucrada en todos los niveles posibles de poder, especialmente en los casos penales. Condenar a muerte o a una perpetua es la cosa más fuerte que puede hacer un Estado. Eso no debería ser dejado solamente a manos de los gobiernos y sus líderes porque, como se puede observar en todo el mundo, cuando el trabajo de una persona es decidir si alguien vive o muere, lo más probable es que alguien muera.

- En Estados Unidos todavía vemos un fuerte racismo, y sobre todo a la hora de detener y juzgar a un afroamericano…

- Es claro que hay una historia terrible de racismo y, por consiguiente, una desproporción tremenda entre los afroamericanos que son condenados y la población blanca que no. Hay un par de razones para explicar eso. Una es que la pobreza está vinculada a la cuestión racial y, a su vez, también existe una desproporción entre los pobres que van a la cárcel y el resto de la gente. Cada vez sucede menos, pero aún se puede observar jurados compuesto por gente blanca en su totalidad juzgando a afroamericanos.

A pesar de lo obvio que pueda sonar, mucha gente tiene que verlo de cerca, en las cortes, para darse cuenta de que lo más probable es que se encierre a una persona no blanca. La mayoría de los fiscales en Estados Unidos son elegidos por la ciudadanía. Entonces es muy simple hacer campaña con la propaganda de “voy a meter presos a todos los delincuentes”.  Pero hay criminales que son más fáciles de atrapar y otros que son mucho más difíciles porque tienen muy buenos abogados. Es fácil adivinar qué parte de la población tiene los mejores abogados. Como la fiscalía es un puesto político necesitamos gente común dentro del sistema para combatir los abusos de la justicia.

- ¿Qué impacto tiene en las personas la experiencia de ser jurado?

- La gente, al principio, no quiere saber nada con ser parte de los jurados. Porque no saben cuánto va a durar todo el proceso, no lo hicieron antes, no pagan más de 10 dólares por día, hasta te podes quedar sin vacaciones y es ilegal negarse a formar parte.  Sin embargo, la experiencia golpea tan fuerte que después la gente comienza a sentirse parte real de la democracia, del sistema político. Ya no lo ven como algo lejano. Cuando la persona siente que tiene ese poder, y lo ejerce, crece cívicamente como ciudadano. Una de las cosas que observamos en nuestras investigaciones es que una persona que no votaba, luego de haber sido jurado comenzaba a participar de las elecciones. Se interesaba por discusiones políticas o comenzaba a participar de programas de voluntariados en escuelas. En definitiva, toman mayor compromiso con la comunidad.  Quizá no sea un gran cambio, pero si es muy significativo. Para fortalecer una democracia, los juicios por jurado son tan importantes como la participación en las elecciones. Y uno desea que participe la mayor cantidad de gente posible. En decisiones tan importantes es clave la participación de la ciudadanía.

- Muchos jueces en Argentina, incluso jueces de gran prestigio, entienden que la gente común no está capacitada para formar parte de la Justicia. ¿Qué piensa al respecto?

- Bueno, en primera medida es el propio juez el responsable de que el jurado esté bien informado sobre el juicio, que tenga las herramientas necesarias para decidir de la manera más justa. Tienen que bajar la letra de la ley al lenguaje común, cotidiano, para que sea comprensible para el pueblo. Explicarles que tipo de mayoría necesitan, cuáles son los requerimientos particulares de la ley en el caso que están tratando, etc. De eso se trata el sistema, de que el poder emane de la gente. La experiencia demuestra que hay muy poca gente que, dándole el tiempo necesario, no es capaz de discernir cuestiones legales durante un juicio. Pero sugerir que el sistema de justicia no puede contar con la decisión popular es peligroso. La participación de la gente común en las cortes les otorga a ellas mismas la legitimidad necesaria para funcionar. Entonces si la comunidad va a apoyar una decisión judicial, sea culpable o inocente, tiene que creer profundamente que las cortes son legítimas. Y lo hacen cuando el vecino, el amigo, el primo, cualquiera, puede formar parte de esas decisiones.

- El argumento más habitual para descalificar a los jurados apunta a la complejidad del Derecho. ¿Qué opina de eso?

- Bueno, en Estados Unidos utilizan la misma excusa intentar desacreditar este sistema. Dicen que un caso, por ejemplo, en el que se trata la ley antimonopólica es demasiado complejo para que lo juzgue una persona común. Pero los que escriben las leyes deben tener en cuenta que la gente común es la que va a interpretarlas. Entonces que las escriban en lenguaje simple.  Eso incluye a todo el sistema de gobierno, incluso el sistema judicial. En cada caso en particular, los jueces analizarán cuál será el jurado más conveniente para determinado caso. Pero de ahí a decir que no se pueden implementar juicios por jurado porque los temas son complejos es ridículo.

- ¿De qué manera se puede internalizar en la sociedad la práctica de los juicios por jurado?

- El pueblo necesita ser educado sobre cómo es participar de un jurado.  Por ejemplo, nosotros en Oregon tenemos algo llamados jurados ciudadanos. Es un comité integrado por 20 personas, elegidas al azar, que durante las elecciones se juntan en asamblea para escuchar a expertos y debatir las los pros y contras de las medidas. Y luego asesorar a otras personas.  Quiero decir, es una instancia en la cual la persona practica el ejercicio de escuchar a alguien con el que, a priori, no está de acuerdo. Y eso se puede hacer desde el jardín de infantes. Hay que enseñarles a los chicos cómo se hace para debatir, cómo se elabora un argumento en base a hechos concretos, cómo se apela a la razón y cómo se hace para entender los puntos de vista de las minorías y, quizá lo más complejo, cómo se hace para tener la mente lo suficientemente abierta como para ser permeable al argumento del otro. Es una responsabilidad del Estado. Tienen que haber campañas públicas de información, de educación sobre los juicios por jurados. Insertar la temática en todos los niveles de escolaridad. Y eso sirve porque muchos podrán ser jurados algún día. Y cuando ese momento llegue, la gente contará con las herramientas necesarias para estar a la altura de las circunstancias.