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2-3-2014|10:52|Derechos Humanos Juan Carlos Domínguez LostalóEntrevistas
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Juan Carlos Domínguez Lostaló, representante argentino del ILANUD

“Hay fenómenos culturales que se pueden transformar en delito”

Una comunidad con costumbres ancestrales que, desde hace años, mata a piedrazos a quien cometió un abuso sexual, ¿comete un delito? En América Latina, dice Domínguez Lostaló, se profundiza el debate sobre la noción de delito y la necesidad de compatibilizar los Derechos Humanos con la diversidad cultural.

  • Sol Vazquez
Por: Cecilia Devanna y Matías Máximo

La definición de lo que es o no delito y cómo compatibilizar los derechos humanos universales con las prácticas ancestrales de las comunidades son dos debates actuales de quienes piensan el Derecho en América Latina. “Hay delitos que se transforman en un fenómeno cultural y fenómenos culturales que se pueden transformar en delito”, le dijo a Infojus Noticias Juan Carlos Domínguez Lostaló, representante argentino del Instituto Latinoamericano de Naciones Unidas para la prevención del delito y el Tratamiento del Delincuente (ILANUD) en Costa Rica. Junto a decenas de juristas y académicos, Domínguez Lostaló participó del Congreso Federal Sobre Reformas Legislativas en el Hotel Provincial de Mar del Plata.

“La semana pasada se hizo una cumbre en Costa Rica sobre delito y justicia penal. Fue la reunión más amplia del ILANUD desde su nacimiento en 1975 y en ello tuvo que ver la priorización del concepto de que Latinoamérica es una unidad geopolítica con sus propias necesidades, sus propios requerimientos, sus propios recursos y sus formas de acción, que tienen un grado de homologación bastante grande. Algunos países tienen más recursos y otros menos, hay algunas diferencias en los naturales mestizajes, pero la visión es totalmente integral, desde México hasta Argentina”, le dijo Dominguez Lostaló a Infojus Noticias.

¿Cuáles son las cuestiones particulares de la región?
La enorme cantidad de personas que tenemos en conflicto con la ley penal que no es más que el resultado de la propia historia de los países, y esas historias son todavía procesos de descolonización en tránsito. Hablo de una descolonización no solo política sino cultural y económica. Y la Ley tiene que ver con todo eso: el establecimiento de normativas en base a lo cultural. Hay que llegar a una serie de acuerdos básicos de la identidad latinoamericana y volver a rescatar el concepto que se dio en 1980 en el Congreso Mundial en Caracas, que empezó a analizar los fenómenos de lo social y la importancia que tiene la recepción o no de las realidad sociales que las personas han tenido para después que se produzcan en la comisión de determinados hechos denominados delitos.

¿Hay un consenso general de lo que es “delito”?
Hay conformaciones que son delitos en unos lugares y que no lo son en otros, porque es una cuestión socio-política. Sí es cierto que la llegada de los Derechos Humanos como eje de todo esto nos pone en una situación muy particular y marca una serie de pautas orientadoras. Por ejemplo cuando decimos si el valor máximo es la propiedad o la vida son dos cosas distintas, porque muchas veces la propiedad es un beneplácito para provocar pérdidas de vida o daño a la propiedad. Todavía nos quedan muchos temas candentes para tratar, como lo son la extradición, las migraciones y la cantidad de migrantes detenidos.

¿Las justicias comunitarias que funcionan en algunos países son compatibles con los Derechos Humanos?
La justicia restaurativa es uno de los temas que quedó muy marcado como también los temas de género. La necesidad de considerar todas las comunidades afroamericanas y las comunidades naturalmente aborígenes que eran de estas tierras y todo eso genera discusiones sobre cómo incluir costumbres. Porque hay reclamos que son reprimidos brutalmente, a veces con la muerte, a veces con violaciones a los derechos básicos. Sabemos que en otros países de África y Asia tienen el mismo problema.

Entonces, ¿cómo compatibilizar la defensa de los Derechos humanos y el respeto por la diversidad cultural?
Las políticas discriminadoras tienen una gran preponderancia en la zona sur por sobre los del norte, que son históricamente los conquistadores. Hay delitos que se transforman en un fenómeno cultural y fenómenos culturales que se pueden transformar en delito. Hay costumbres como matar a cascotazos a una persona que cometió abuso sexual, y esto no es un problema de género ni de cultura, son cosas que hay que hablarlas y en profundidad, porque estás contra siglos de costumbres. Las transformaciones son lentas, pero tenemos que por lo menos aumentar las condiciones de dignidad de las personas, de no discriminación de grupos o sectores vulnerables.
 

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