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5-6-2014|11:05|Lesa Humanidad Nacionales
Estaba acusado de delitos de lesa humanidad

El ex capellán Aldo Vara murió “impune” y sin ser extraditado

Así lo denunciaron desde HIJOS de Bahía Blanca. Entre 1971 y 1979, el religioso se desempeñó como capellán en el Comando V del Ejército en esa ciudad. Tenía pedido de captura desde el año pasado. En diciembre, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos ofreció una recompensa de 100 mil pesos. Esperaba ser extraditado desde Paraguay.

  • Vara fue encontrado en su habitación en la Parroquia Virgen del Rosario del barrio Pablo Rojas de Ciudad del Este.
Por: Infojus Noticias

El ex capellán militar de Bahía Blanca, Aldo Omar Vara, murió ayer en una parroquia de Asunción, Paraguay, mientras cumplía arresto domiciliario por delitos de lesa humanidad. Fuentes judiciales informaron a Télam que falleció por un paro cardiorespiratorio. El sacerdote esperaba ser extraditado a la Argentina. Desde la agrupación HIJOS de Bahía Blanca lamentaron que la Justicia no haya podido juzgar al religioso: “El cura Vara murió impune y era el único religioso que aún vivía de los que tuvieron participación junto a los represores en Bahía Blanca".

Poco después de las 19.30, Vara fue encontrado en su habitación en la Parroquia Virgen del Rosario del barrio Pablo Rojas de Ciudad del Este. El sacerdote fue socorrido hasta la clínica Santa Lucía del barrio San Antonio, donde llegó sin signos de vida, informó el diario paraguayo Última hora.

Entre 1971 y 1979, Vara se desempeñó como capellán auxiliar en el Comando V del Ejército en Bahía Blanca. Tenía pedido de captura desde agosto de 2013 por los delitos de privación ilegal de la libertad agravada por amenazas y violencia; homicidio agravado por alevosía en concurso de tres personas por lo menos y homicidio y desaparición forzada e imposición de tormentos.

En diciembre, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos ofreció una recompensa de 100 mil pesos para quien aportara datos para ubicar al cura acusado de delitos complicidad en secuestros, torturas y desapariciones.

El 28 de abril personal de Interpol detuvo a Vara en Ciudad del Este. El fiscal ad doc de Bahía Blanca, Miguel Palazzani, le dijo a Infojus Noticias que a Vara "se lo había estado buscando hacía un año en Brasil y Paraguay”. El pedido de captura lo había ordenado el Juzgado Federal 1 de Bahía Blanca.

Vara se escapó del país cuando empezaba la causa penal por el Batallón de Comunicaciones 181 de Bahía Blanca, en la que está imputado por delitos de lesa humanidad, pero nunca pudo ser interrogado por la Unidad Fiscal, a cargo de Pallazani y José Nebbia.

Por su fuga, el fiscal general federal de Bahía Blanca, Alejandro Cantaro, ya pidió en dos oportunidades que se cite a declarar al arzobispo de esa ciudad, Guillermo Garlatti, y a su apoderado, Leopoldo Bochile. Es "por haber ayudado a Vara a evadirse de la Justicia". Se trata de una causa por la cual se investiga si Vara percibió, en momentos en que se encontraba prófugo de la Justicia, una jubilación que pagaba el arzobispado local a Bochile.

Vara admitió en 1999 que supo de las torturas en el centro clandestino La Escuelita de Bahía Blanca y que vio las secuelas de la picana sobre el cuerpo de jóvenes secuestrados en el Batallón de Comunicaciones 181.

Durante el primer  juicio a represores en Bahía Blanca, el tribunal había pedido que se investigue la participación de Vara en los centros clandestinos y dentro del ámbito del V Cuerpo.

El religioso fue visto por sobrevivientes del centro clandestino de detención conocido como la Escuelita de Bahía Blanca y tuvo contacto con varios de ellos en el Batallón 181, incluso el mismo Vara dijo haber visto los signos de la tortura en sus cuerpos y no haber hecho nada al respecto, en el juicio por la Verdad en 1999.

Uno de los casos más resonantes que figuran en la investigación contra Vara es el denominado "Los Chicos de la ENET". En diciembre de 1976, un grupo de estudiantes secundarios fueron secuestrados y torturados en el centro clandestino de detención La Escuelita.

En democracia, las víctimas relataron que el religioso conocía de las torturas y vejámenes y no hizo nada. "Nos llevaba la palabra de Dios, pero cuando le contábamos lo que nos estaban haciendo se quedaba en silencio", manifestó uno de los jóvenes sobrevivientes.

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