Infojus Noticias

15 de Marzo 2016 - 21:01 hs
Ingresa al Archivo de Infojus Noticias
21-9-2015|17:55|Lesa Humanidad Nacionales
Está terminando la etapa de testigos

La Plata: testimonios de víctimas en el juicio a la patota de la Marina

En la audiencia de hoy declararon seis testigos: los sobrevivientes y familiares Dionisio Puz, Miguel Revoledo, Mirta Amalia Sarna Chiaro, Juan Alberto Magliaro y los hermanos Herminia Elena y Fernando Miguel Galvan. Son los hijos de Miguel Orlando Galván Lahoz, un abogado laboralista asesinado el 19 de octubre de 1976 junto a su socio Roberto Pampillo.

  • Foto: Infojus Noticias.
Por: Infojus Noticias

La etapa de testigos del juicio contra la patota de la Marina, que actuaba en La Plata, está llegando a su fin. “Ya terminaron prácticamente todos los testimonios. Ahora comienzan los testigos de las defensas y los de concepto”, dijo a Infojus Noticias una fuente de la causa. En la audiencia de hoy, que terminó sobre la una y media de la tarde, comparecieron seis testigos: los sobrevivientes y familiares Dionisio Puz, Miguel Revoledo, Mirta Amalia Sarna Chiaro, Juan Alberto Magliaro —un testigo presencial del día que lo balearon a Osvaldo Busetto—, y los hermanos Herminia Elena y Fernando Miguel Galvan.

En el banquillo de acusados están el ex comandante de Operaciones Navales, Antonio Vañek; el ex comandante de la Fuerza de Tarea 5 (FT5), Jorge Alberto Errecaborde; el ex director del Liceo Naval y también comandante de la FT5, Juan Carlos Herzberg y el ex comandante del Batallón de Infantería de Marina Nº3 (BIN3), José Casimiro Fernández Carró. También están imputados los ex jefes de la Prefectura Naval zona Río de La Plata, Carlos José Ramón Schaller y Luis Rocca y el oficial Eduardo Antonio Meza, mientras que Osvaldo Tomás Méndez. que iba a ser también juzgado, falleció en marzo pasado cuando cumplía detención domiciliaria en su casa de Berisso.

El relato de los Galván fue el más impactante de la jornada. Herminia y Fernando son los hijos de Miguel Orlando Galván Lahoz, un abogado laboralista que fue asesinado el 19 de octubre de 1976 en su estudio del centro platense, junto a su socio Roberto Pampillo. Ese día se montó un operativo nutrido que dirigió el Batallón de Infantería de Marina N° 3 (BIM 3) para combatir a dos abogados que estaban en su oficina. Llegaron hasta el estudio, en un edificio de la calle 7 y 58, tocaron y un hombre entreabrió la puerta. Dudó, pero los intrusos ya habían entrado.

Durante la investigación preliminar, uno de los marinos que fue herido durante el ataque, Eugenio González, relató con lujo de detalles cómo produjo el procedimiento: “Ante eso irrumpí en la vivienda y simultáneamente la persona que nos recibió escapó hacia la cocina y desde un pasillo lateral asomó un brazo que empuñaba un revolver, abriendo fuego hacia donde nos encontrábamos. Inmediatamente me arrojé hacia adelante para disparar mi arma y en ese instante fui alcanzado por un proyectil con el revolver que me hirió en la zona de la axila derecha, donde no tenía protección del chaleco antibalas, efectué dos disparos sobre uno de los delincuente y le arrojé dos granadas de mano”, declaró González.

Al día siguiente, como muchas otras veces, el operativo salió en las páginas del diario platense El Día, en el que se informaba que en un “enfrentamiento” habían sido “abatidos” dos delincuentes subversivos. El artículo tenía dos datos sugestivos que hoy recordó la hija de Galván Lahoz: en el artículo —que aún conserva— decía que en el departamento atacado estaba la mujer de uno de los ejecutados, y que aquél estudio jurídico era empleado, además, como vivienda familiar. Los dos datos eran hipotéticamente ciertos, pero ninguno se había consumado. Herminia relató que su madre tenía pensado ir al estudio —a conocer a Pampilla, el socio de su esposo— pero que finalmente no fue por un contratiempo menor: no le gustó como le quedaba la pollera que se había comprado para la ocasión. Aquél berrinche le salvó la vida, pero además sugiere que eran sometidos a inteligencia, y que el operativo o el artículo estaban preparados antes de su consumación. El otro dato —que usarían aquél inmueble como vivenda familiar— también era veraz, pero era un proyecto a corto plazo que todavía no habían llevado a la práctica.

Precisamente Raúl Kraiselburd, el director del centenario diario El Día, será un testigo importante en la audiencia del miércoles próximo. El empresario está citado a declarar por las defensas, aunque es una incógnita aún si comparecerá por primera vez a un tribunal que juzga delitos de lesa humanidad.

LB/RA

Relacionadas