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15 de Marzo 2016 - 5:03 hs
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21-8-2014|18:26|Lesa Humanidad Nacionales
El caso se trató en el juicio del Plan Cóndor

Las cuatro amigas uruguayas que fueron secuestradas en la ESMA

Cristina, María, Rita y Mary llegaron al país a mediados de los ´70. El 10 de junio del 77 una patota del grupo de tareas de la ESMA irrumpió en el departamento donde vivían en Recoleta, y las secuestro. Mary Norma Luppi Mazzone que militaba en Tupamaros nunca más apareció. Hoy declaró en el tercer juicio de la ESMA, su amiga Cristina Calero.

  • Ilustración: kitsch.
Por: Natalia Biazzini

Cristina Calero, María Luis Eiras, Rita Echave y Mary Norma Luppi Mazzone eran amigas uruguayas y a mediados de los ´70 vinieron a vivir a la Argentina. El 10 de junio de 1977, una patota del grupo de tareas de la ESMA las secuestró del departamento donde vivían, en Recoleta. Las llevaron a la ESMA y al otro día las liberaron a todas menos a Luppi Mazzone, que era una militante de Tupamaros. Hoy declaró Cristina, recordó esas horas en la ESMA ante el Tribunal Oral Federal 5 de Comodoro Py.

Pasadas las 11, la testigo Cristina Calero entró a la audiencia con una campera color marrón oscuro. No se la quitó en los treinta minutos que duró su testimonio porque hacía frío en la sala. Una semana atrás se enteró que tenía que declarar en el juicio y la noticia la arrancó de su rutina. Ya había declarado en el juicio anterior de Plan Cóndor. Este mediodía, retrocedió 37 años y les contó a los jueces que el de 10 junio de 1976 estaba con sus amigas  en el departamento de Recoleta, cuando cinco personas entraron con el portero del edificio como rehén. En medio de gritos, les pusieron una capucha a cada una, las esposaron y las subieron a un Ford Falcon para ir a la ESMA.

Ese mismo día Cristina había regresado de Uruguay para renovar el contrato de alquiler de ese departamento. En ese entonces Cristina tenía 33 años y Mary, 41. Se conocieron en la biblioteca de Montevideo, donde trabajaron unos meses juntas. Mary era técnica bibliotecaria. “En la ESMA nos sentaron en un banco. Un interrogador – al que no puedo identificar- me preguntó por las tupas, en referencia  a las militantes tupamaras. Me dijeron que me iban a liberar rápido. Subí por un ascensor, fuimos a un lugar que tenía techo a dos aguas. Ahí me sacaron el antifaz que me habían puesto. Me acosté en una colchoneta que había. Escuché ruidos, había otras personas alrededor, otras voces”.

Al otro día, los marinos liberaron a Cristina, María y Rita. Las dejaron sobre la Avenida Del Libertador, a metros de la ESMA. A Mary Luppi nunca más la volvieron a ver. En diálogo con Infojus Noticias, Cristina contó que declarar fue un proceso doloroso. “Aunque a mí no me tocaron físicamente, fue muy violento desde el momento que me pusieron la capucha “, dijo Cristina mientras caminaba hacia la parada del colectivo para ir a su trabajo.

Uruguayos en la ESMA

Por testimonios de sobrevivientes, se sabe que otros uruguayos pasaron por el centro clandestino de los marinos. Se trata de los militantes Carlos Bonavita Espínola y Elsa Garreiro de Villaflor. También se sospecha que estuvieron ahí José Callaba Píriz y Hugo Gomenso. Todos están desaparecidos.

El caso de Luppi también fue tratado en el juicio de Plan Cóndor. Por ello, el ex jefe del Regimiento de Infantería I Patricios, Humberto José Román Lobaiza, fue condenado a 25 años.

Los chicos en los juicios

Antes del testimonio de Cristina, el abogado defensor Guillermo Fanego pidió que no hubiera menores de 18 años en la sala de audiencia. En los juicios de lesa humanidad, los chicos concurren a través de los programas educativos de la Comisión Provincial de la Memoria o del Espacio Memoria. Van con docentes, que antes y después trabajan en clase lo que pasa en las audiencias.

A Fanego esos programas no le gustan. Hoy utilizó la palabra “invasión” para referirse a la presencia de los alumnos y agregó que “la audiencia pareciera ser un circo”.

Desde el Ministerio Público, el fiscal Guillermo Friele respondió que este tipo de planteos tienen que ser por escrito y agregó que son una falta de respeto para con los testigos que estaban esperando desde temprano. Una hora y media después de la discusión, el TOF dijo que continuaría con la audiencia pero Fanego interrumpió irritado. Insistió con el pedido de que los menores desalojen la sala.

Ante esto, la presidencia del TOF a cargo de Daniel Obligado ordenó que los menores de18 años desalojen la sala. El abogado querellante Rodolfo Yanzón dijo que consideraba innecesario el planteo y preguntó cuánto tiempo llevaría que el TOF estudiase y decidiera sobre la constitucionalidad del argumento de Fanego. “Pienso en el derecho de los chicos de saber lo que sucedió en el país. No se vulnera ningún derecho de los chicos si escuchan los testimonios. Es un agravio para esos chicos, que ya tienen edad para votar”, argumentó Yanzón.

Este es el tercer juicio de la megacausa ESMA, en la que se juzgan 789 hechos ocurridos en ese centro clandestino. Entre los 63 acusados se encuentran Alfredo Astiz y Jorge “El Tigre” Acosta.

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