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21-12-2015|16:30|Matricidio Nacionales

Prisión perpetua para el sommelier acusado de asesinar a su madre

A Estela Garcilazo la encontraron estrangulada en su departamento, dos días después de la Navidad de 2013. Su hijo Luciano Sosto era el principal acusado del crimen. En sus últimas palabras ante los jueces, rogó "que no se equivoquen" en condenarlo y pidió que se busque "al violador y asesino" de su madre. Después de la condena, se retiró llorando de la sala.

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Por: Infojus Noticias

El sommelier Luciano Sosto fue condenado hoy a la pena de prisión perpetua por el asesinato de su madre, Estela Garcilazo, en su departamento del barrio porteño de Palermo. El veredicto fue leído por el Tribunal Oral en lo Criminal 8. Sosto se retiró llorando de la sala de audiencias. En sus últimas palabras ante los jueces, el acusado rogó "que no se equivoquen" en condenarlo y pidió que se busque "al violador y asesino" de su madre para que ella "pueda descansar en paz". La fiscal de juicio, Diana Goral, había pedido la perpetua. Y antes de la sentencia había asegurado: "Las pericias que se han hecho nos hablan de un verdadero psicópata que no se arrepiente de nada". 

A Garcilazo, de 69 años, la encontraron estrangulada en su departamento del barrio porteño de Palermo, el 26 de diciembre de 2013. Su hijo “Lucky” Sosto, de 37, fue acusado de asesinarla para conseguir dinero para drogas y taxi boys. "Quiero insistir que no maté, ni robé, ni violé a mi mamá", dijo el sommelier. "Después del juicio no me quedan dudas y estoy convencida de que Sosto es el asesino de su madre, la señora Garcilazo. Si tuviera alguna duda no lo hubiera acusado", dijo la fiscal a Télam. 

"Sosto tenía necesidad de consumir compulsivamente drogas no sólo por su adicción sino también porque las cambiaba por sexo. Esa mañana necesitaba dinero para conseguir droga, discutió con ella y terminó estrangulándola", dijo Goral. Y sostuvo que "el hecho de que no se haya podido sostener la acusación por el abuso no significa que Sosto no haya cometido el aberrante crimen de matar a su madre".

El sommelier estuvo acompañado de una veintena de amigos y familiares que colmaron como nunca la sala de audiencias para darle apoyo e incluso alentarlo con un "¡vamos Lucky!". También hubo aplausos cuando los agentes del Servicio Penitenciario Federal lo sacaban de la sala al final de la audiencia.

¿Deudas con una dealer?

Durante el interrogatorio personal, cuando comenzó el juicio, Sosto contó que era licenciado en Marketing y que había tenido dos restaurantes: “Lucky Luciano”, en Palermo, y “Las Loras”, en San Telmo. Que después se dedicó a su actividad de sommelier y fundó el Centro Argentino de Bebidas Espirituosas, hasta que comenzó a tener una vida “más ociosa” y adicción con las drogas. “Consumía diariamente marihuana y cocaína”, dijo y detalló que compraba de “tres a cuatro gramos de cocaína por semana”. También contó que su casa “era una especie de aguantadero” donde iban amigos a consumir e incluso reconoció que cuando fue a declarar la noche en que apareció muerta su madre, consumió esa droga “en el baño de la seccional” 23.

El acusado dijo que vivía de una renta de 4.500 pesos de un departamento que tenía en la calle Kennedy y que su madre lo ayudaba y le pagaba las expensas y todos los gastos.

A fines de octubre, Sosto negó tener alguna deuda con su “dealer”, una travesti agendada en su celular como “Daniela Pala”. Esa es una de las hipótesis de un móvil económico para el crimen. Y explicó que le hacía una compra semanal de 450 pesos. Al preguntarle por un mensaje de texto del 25 de diciembre en el que Sosto le dice a la dealer “tengo todo para saldar mis deudas, vení porfa”, el hombre reconoció que a lo mejor le había quedado debiendo pero sólo los 450 pesos del día anterior.

“En mi caja de seguridad encontraron plata mía. Yo no necesitaba plata”, aseguró y explicó que en esa época le quedaba dinero de unas acciones que había vendido. También dio una explicación de por qué encontraron en la caja fuerte de su departamento el bolsito de pana azul donde su madre guardaba la mensualidad que le mandaba su esposo, de quien estaba separada: dijo que se lo llevó a su casa por temor a que se lo llevaran los policías.

El día del crimen

En el juicio Sosto mantuvo una versión similar a la que dio en la instrucción para explicar cómo fue que, según él, encontró a su madre tirada en el piso de la cocina el 26 de diciembre, alrededor de las 15. Dijo que la última vez que estuvieron juntos fue en la Nochebuena, dos días antes, en el departamento de ella, el 4º B del edificio de la calle Seguí 4444. Que a la madrugada salió con amigos y que el día 25 estuvo en su casa sin dormir con “Iñaqui”, un joven con el que consumía cocaína y tenía relaciones sexuales, y que a la noche estuvo chateando y mirando pornografía.

El 26 se despertó a la mañana por el llamado de una amiga. Telefoneó a su madre, que no le contestó, y se volvió a acostar hasta aproximadamente a las 14.30, cuando se despertó por un corte de luz que hubo en el edificio. Entonces Sosto contó que cuando bajó por las escaleras de su departamento del 5 º B, con un bolso con envases para hacer compras, pasó por la puerta de la casa de su madre, escuchó “un quejido” y decidió ir a ver si necesitaba algo. Abrió la puerta de servicio de la casa y la encontró tirada en el piso de la cocina boca abajo. Entonces la dio vuelta, trató de reanimarla y llamó a emergencias del Hospital Alemán.

Sosto reconoció su voz en las dos grabaciones de esas llamadas que se reprodujeron en la audiencia y se realizaron a las 15.07 y las 15.31, donde se advierten algunas contradicciones como que primero dijo que “estaba en shock la persona, muerta” y luego le pregunta a una operadora si conocía primeros auxilios porque la persona estaba “con convulsiones”. El sommelier dijo que escuchó esos audios decenas de veces por la TV, cuando estaba en la cárcel de Marcos Paz, y que cualquiera que lo conoce sabe que esa no es su voz normal, sino que estaba “con un grado de excitación”.

La versión del padre

Carlos Sosto, padre del acusado, también declaró en octubre ante los jueces del TOC 8. Les aseguró que está convencido de la inocencia de su hijo y afirmó que "no tuvo nada que ver con la muerte de su madre". Si bien en la causa se constituyó como querellante, por ser el viudo de Garcilazo, el hombre y su abogado, Fernando Díaz Cantón, fueron apartados y no pueden participar como parte en el debate porque actúan en la causa como una "defensa paralela".

"Esto que me ha sucedido es una tragedia. Mi hijo no tuvo nada que ver con la muerte de su madre. Si yo tuviera la más mínima duda, yo no estaría aquí. (Sus hijos) Luciano y Martiniano Guido son mis dos brazos y Graciela es la mujer de mi vida", afirmó el empresario ante el tribunal.

El TOC 8 estuvo conformado por el juez Alejandro Sañudo y sus colegas Fernando Larrain y Ricardo Basílico.

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