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15 de Marzo 2016 - 9:23 hs
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14-3-2015|17:50|Lesa Humanidad Nacionales
A través del decreto presidencial 379/2015

Declaran como "lugares históricos nacionales" a 4 ex centros clandestinos

Lo decidió esta semana la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Se trata del D2, actual Archivo Provincial de la Memoria de Córdoba; la ex Brigada de Investigaciones de Chaco, la Casa de la Memoria y la Resistencia Jorge Nono Lizaso de Vicente López y el Museo de la Memoria de Rosario, ex Comando del II Cuerpo de Ejército.

  • Fotos: Museos de Memoria
Por: Infojus Noticias

En la última década, distintas organizaciones sociales y políticas trabajaron para convertir a ex centros clandestinos de detención de todo el país en lugares de memoria. Con el objetivo de continuar la difusióny concientización de lo que significó el terrorismo de Estado y sus consecuencias, el Gobierno nacional decretó esta semana que en cuatro sitios de memoria se declaren como Lugares Históricos Nacionales. Se trata de espacios ubicados en las provincias de Córdoba, Chaco, Buenos Aires y Santa Fe.

A través del decreto 379/2015, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le dio este estatus al ex centro clandestino de detención D2, actual Archivo Provincial de la Memoria de Córdoba; el ex centro clandestino de detención Brigada de Investigaciones, hoy Casa por la Memoria del Chaco; la Casa de la Memoria y la Resistencia Jorge Nono Lizaso –ubicada en el partido bonaerense de Vicente López-, y el Museo de la Memoria de Rosario, ex Comando del II Cuerpo de Ejército.

Departamento de Informaciones Policiales (D2)

En 1974, Carlos Raimundo Charly Moore militaba en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y fue detenido junto a su mujer, Mónica Cáceres, por participar del copamiento a la Fábrica Militar de Pólvora de Villa María. Fuerzas de Seguridad los trasladaron al Departamento de Informaciones Policiales (D2), en el corazón de la capital cordobesa. En los seis años que estuvo detenido ilegalmente en ese lugar, Carlos fue golpeado y torturado en reiteradas oportunidades. Lo obligaron a presenciar violaciones sexuales y escuchar cómo picaneaban a otros militantes. En una oportunidad le exigieron ponerse pantalones de vestir y calzarse mocasines para desfilar frente a una fila de detenidos. “Les hicieron creer que yo era un traidor”, declaró ante la Justicia.

Después del Juicio de las Juntas y las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, Moore pensó que nunca se conocería lo que había vivido. Por el D2 pasaron más de dos mil personas secuestradas, la mayoría está desaparecida. Años después, con la apertura de los juicios de lesa humanidad, recuperó la esperanza.

Sus declaraciones fueron clave en el juicio contra el dictador Jorge Rafael Videla, que fue condenado a prisión perpetua. El año pasado, Moore declaró en el megajuicio La Perla, en el que son juzgados más de 29 represores, entre ellos el ex general Luciano Benjamín Menéndez. En teleconferencia desde Londres, donde vive desde hace años, les aseguró a los jueces del Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba que en el D2 existía una brigada compuesta por integrantes de la Triple A que se ocupaba de robar, torturar y matar a militantes políticos.

En el D2 hoy funciona el Museo y Archivo Provincial de la Memoria. En una de sus salas, donde funcionaba una “brigada antiguerrilleros”, ahora está empapelada con retratos de desaparecidos y la “sala escrache” tiene un listado de los represores que formaron parte del grupo operativo que actuó en el lugar y otro espacio devino en la “Biblioteca de libros prohibidos”, en el que hay desde ejemplares de las revistas Crisis, Humor, Satiricón y fascículos del Centro Editor de América Latina, hasta decretos y resoluciones de censura.

Casa de la Memoria y la Resistencia Jorge Nono Lizaso

A partir del triunfo de Héctor Cámpora, en 1973, la casa de los hermanos Jorge Nono y Miguel Lizaso de Vicente López se convirtió en una unidad básica de referencia en la zona. Arriba vivía la familia y abajo militaban. Era la legendaria Unidad Básica Combatientes Peronistas. El hermano de Jorge y Miguel,Carlos, fue uno de los fusilados de la masacre de José León Suárez, en 1956. Y, su padre Pedro, había sido en 1946, el primer intendente peronista del distrito aledaño a la Capital Federal.

La unidad básica estaba ubicada sobre la avenida Mitre, esquina Malaver, de la localidad de Munro. Decenas de jóvenes se reunían a diario para debatir política y organizar actividades solidarias. Los mismos afiches que invitaban a militar hoy también están, es como si el tiempo los hubiera congelado: “Bienvenido general Perón” y “Evita vive en la memoria del pueblo”. Poco antes del golpe de marzo de 1976, la unidad básica fue allanada por la policía y nunca más abrió sus puertas, hasta 1998, que viejos militantes la recuperaron.

Entre el 19 y el 26 de abril de 1976 hubo unas 25 caídas en la columna norte de Montoneros. Fueron secuestros de militantes que pertenecían a la unidad básica de los Lizaso. Entre ellos, Jorge Lizaso, que fue secuestrado del bar porteño Los Angelitos, trasladado a la ESMA y hoy es uno más de los desaparecidos. Un testigo contó que le cortaron los dedos con una sierra. En la segunda nota al pie de la Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar, escrita por Rodolfo Walsh, consta: "El dirigente peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida". En otro operativo, las fuerzas de seguridad mataron a su mujer, María del Carmen Núñez, la China. Miguel Lizaso fue fusilado a mediados de septiembre en Martínez. Esos hechos fueron reconstruidos en el tercer juicio de la ESMA, cuyos alegatos comenzarán en las próximas semanas.

Años atrás la unidad básica de Munro, se convirtió en la Casa dela Memoria. Su titular, Juan Grimal, definió el espacio como “el emblema de la mística revolucionaria del peronismo combativo”. Puso de relieve el valor histórico y testimonial para no olvidar a las generaciones de militantes que pasaron por el lugar.

Ex Comando del II Cuerpo de Ejército de Rosario

Hasta 1981, el Comando del II Cuerpo de Ejército de Rosario funcionó en el epicentro de la ciudad, en la esquina de las calles Córdoba y Moreno. Estaba frente al Servicio de Informaciones de la Policía de Santa Fe, uno de los principales centros clandestinos de la provincia santafecina. Durante la dictadura militar, estuvieron a cargo los generalesLuciano Jáuregui, Ramón Díaz Bessone y Leopoldo Fortunato Galtieri. Todos condenados por delitos de lesa humanidad. Muchos familiares de militantes desaparecidos iban al edificio para conseguir información sobre sus seres queridos. La mayoría de las veces se iban con las manos vacías. En el Comando se celebraron muchos “consejos de guerra”, que determinaron la muerte o desaparición de los detenidos.

En democracia, el edificio fue abandonado y después restaurado para convertirse en el bar Rock & Feller's, a fines de los años ´90. En 2010, el lugar fue convertido en un sitio de memoria.

Brigada de Investigaciones de Chaco

María José Presa de ParodiOcampo nunca supo por qué no se cumplió la orden de su fusilamiento en la Masacre de Margarita Belén. Militaba en la Juventud Peronista y fue secuestrada en 1976, cuando tenía 18 años. Con un embarazo de cinco meses, fue trasladada a la Brigada de Investigaciones de Resistencia, junto con su marido, Miguel Parodi Ocampo. En el 76 el gobernador de facto, Antonio Serrano, cedió el espacio a la policía provincial, que convirtió al lugar en un centro de detención y torturas.

“Cuando llegué me quemaron lo pechos con una plancha. Cuando torturaban, para que no se escucharan los gritos, tocaban el acordeón. Mientras, a los que estábamos en la antesala de la tortura, nos hacían bailar. Al que se caía o tropezaba le pegaban con un varilla de metal o de madera”, declaró en la causa Caballero, en 2010. En una oportunidad, la llevaron a una oficina. Ahí vio a su compañero Manuel: “Le salía sangre por la oreja, tenía quemaduras, como de ácido. No me reconoció”, agregó la sobreviviente ante los jueces.

María José estuvo vendada y esposada hasta el momento en que dio a luz. Ese día la trasladaron a una clínica zonal. En noviembre de ese año, cuando estaba por subir con su bebé en brazos a un avión para ser trasladada a la cárcel de Devoto como presa política, alguien dijo su apellido de casada: Parodi Ocampo. Unmilitar que custodiaba a las presas, gritó: “Ésta es la del traslado a Formosa”, pero el jefe de área ordenó que María José suba al avión y vaya al penal de Buenos Aires. Ese traslado a Formosa hubiese significado ser una de las víctimas de la Masacre de Margarita Belén, en la que fusilaron a 11 militantes peronistas. Un mes después, María José se enteró del fusilamiento de su esposo.

NB/RA

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