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14-10-2015|17:31|Lesa Humanidad Santa FeProvinciales
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TOF 2 de Rosario

Reconstrucción del secuestro de Cambiaso y Pereyra Rossi

Se hizo en el marco del juicio por los crímenes cometidos en el último tramo de la dictadura, en mayo de 1983. Los militantes peronistas fueron sacados del bar Magnum por una patota militar y policial. Hay once inputados, entre ellos, el ex comisario Luis Patti y Reynado Bignone.

  • Gentileza Franco Trovato Fuoco / Redacción Rosario
Por: Silvina Tamous

El bar Magnum sigue en pie sólo con algunas pequeñas reformas en su interior: la vidriera a la calle Córdoba sigue teniendo las ofertas  del café con leche y la medialuna, el carlitos y la gaseosa.  Solo una placa de cemento dibujada entre las baldosas recuerda que allí, hace 32 años, una patota militar y policial se llevó a Osvaldo “El Viejo” Cambiaso y a Eduardo “Carlón” Pereyra Rossi, uno de los últimos coletazos de la dictadura en los primeros albores de la democracia.  En el marco del juicio que lleva adelante en los Tribunales Federales por la muerte de los dos dirigentes políticos, esta mañana se hizo una reconstrucción en ese bar, ubicado en Córdoba 2787. Pero poco quedaba de aquello. Los dueños de Magnum compraron el fondo de comercio en 1991 y sólo cambiaron la barra de lugar. El resto, las mesas, las sillas, está igual que en el momento en el que secuestraron a los dirigentes. El dueño del bar contesta preguntas y no es ajeno al caso. Todos los 14 de mayo, en la puerta del local, militantes sociales rinden homenaje a Cambiaso y Pereyra Rossi.

El 14 de mayo de 1983, “Carlón” y “El Viejo”  fueron secuestrados en el bar Magnum por una patota paramilitar o parapolicial. Cuatro días después sus cuerpos aparecieron en un camino vecinal de la localidad bonaerense de Lima, junto al Fiat 1500 del padre de “El Viejo”.

En junio de este año, el tribunal integrado por los jueces Omar Ricardo Di Gerónimo, Beatriz Caballero de Barabani y Jorge Venegas Echagüe y el juez sustituto Otmar Paulucci, empezó a juzgar por los homicidios a el ex dictador Reynaldo Bignone; el ex comisario Luis Patti; el suboficial de la policía bonaerense Juan Amadeo Spataro, y los integrantes del Destacamento de Inteligencia 121 Pascual Guerrieri, Luis Muñoz, Juan Andrés Cabrera, Ariel Zenón Porra, Walter Pagano, Carlos Sfulcini, Antonio López, Jorge Rodolfo Rodríguez y Carlos Alberto Lucena. La Fiscalía está a cargo de Adolfo Villate y como querellante actúa la abogada Nadia Shujman.

En la puerta del bar, el fiscal Adolfo Villate intentó reconstruir el rompecabezas que figura en el expediente. El kiosco de diarios cambió de lugar y sólo se mantiene en pie a media cuadra el cuartel de los bomberos  zapadores, de donde seguramente vieron el operativo policial hace 32 años sin que nadie interviniera. 

Uno de los bomberos más antiguos salió a recibir a la comitiva de fiscales, jueves y abogados. Se llama Raúl Mansilla, pero comenzó a trabajar en el cuartel en 1987. Igual, recuerda una garita en la puerta que fue sacada hace muchos años. Y también explica como deberían intervenir en un caso similar al que hace 32 años terminó con la vida de los militantes. “Si se ve algo raro debemos intervenir, avisar a la comisaría 6ª o llamar al 911. En dos minutos viene un móvil”, dijo.

El de hoy, fue el segundo reconocimiento en el marco del juicio. Hace dos semanas se trasladaron a la localidad bonaerense de Lima, en el kilómetro 103 de la autopista Rosario-Buenos Aires. Allí, inspeccionaron el camino vecinal donde poco después del secuestro fue encontrado el  Fiat 1500 de Cambiaso con los dos cuerpos en su interior.

En quince días se retomará el juicio y según explicó la abogada querellante,  todavía restan varias jornadas de testimonios antes de los alegatos.

Expectativa por la declaración de Constanzo

En ese sentido, el fiscal destacó que uno de los testimonios más importantes que esperan es el  del represor Eduardo Tucu Costanzo. La expectativa reside en que Costanzo fue el único  que brindó detalles de la represión ilegal durante la última dictadura y cooperó en el hallazgo de restos de desaparecidos y después  reafirmó  las acusaciones contra sus camaradas del Batallón 121 de Inteligencia de Rosario en la causa Guerrieri, el primer juicio por crímenes de lesa humanidad que se llevó adelante en Rosario.

También esperan que declare un hombre que contó en su momento ante el juez Jorge Eldo Juárez que recibió el llamado de un amigo que le relató que en la autopista a Buenos Aires había un operativo de Gendarmería. Pero que vio una gran cantidad de autos en caravana, uno de los cuales trasladaba a dos hombres desmayados. Y aclaró que una de las personas habló con uno de los gendarmes y habilitaron el paso de esa caravana. Otro de los testimonios que se aguarda es el de un periodista que cubrió el caso para Siete Días y otro para Canal 13. Después, llegará el momento de los alegatos.

Las jornadas de juicio fueron descubriendo después de tantos años el perfil de dos de los más importantes dirigentes políticos que apostaban a la democracia como una manera de seguir su lucha.  A Osvaldo Cambiaso, decían El Viejo, porque era uno de los pocos militantes que pasaba los 30 y dirigía el movimiento Intransigencia y Movilización Peronista. Eduardo Pereyra Rossi, Carlón, era uno de los máximos dirigentes de Montoneros.  Ambos, junto con Roque Yager (asesinados dos semanas antes que ellos en Córdoba), se preparaban para llegar a las urnas y eran, según los testimonios de sus compañeros en el juicio, quienes estaban capacitados para juntar a toda la militancia.

ST/LC

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